Silvio Rech y Lesley Carstens han creado en North Island, en plenas Seychelles, un nuevo estilo arquitectónico en el que lujo es sinónimo de sencillez. Para lograrlo, han debido superar todo un reto: vivir junto a sus dos pequeños hijos durante tres largos años en la isla, un paraje apenas pisado por el hombre y donde las tortugas gigantes dictan su propia ley.

Un reportaje de Raquel Alba. Fotografía: Mike Myers

Una isla semidesierta. Cocoteros. Graznido de pájaros exóticos. Una estela de galápagos. Y el hombre contra la naturaleza. Ese era el argumento de la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Desde niño, el arquitecto sudafricano Silvio Rech (44) ha sentido fascinación por la figura de este mítico náufrago. Mientras sus compañeros de clase pasaban las tardes intercambiando cromos de Superman o del Hombre Araña, Silvio permanecía ensoñado con las hazañas del mítico náufrago. Poco se imaginaba entonces que, varios años más tarde, una aventura arquitectónica le llevaría a seguir los pasos de su héroe de infancia. En el año 2000, Silvio desembarcó en North Island junto con su mujer, la también arquitecta  Lesley Carstens (38), y sus dos hijos Gio (6) y Luna (3).

La familia Rech al completo. Los niños, Gio y Luna, son ya consumados aventureros acostumbrados a vivir en lugares inhóspitos debido al trabajo de sus padres.

 

 

EL ESTILO ARQUITECTONICO DE NORTH ISLAND HA SIDO DEFINIDO COMO "ROBINSON CRUSOE HAUTE-COUTURE"

   Durante tres años, la familia al completo residió en esta minúscula isla, situada al nordeste de las Seychelles, "un soñoliento archipiélago a medio camino entre Africa e India". Sin embargo, a diferencia de Robinson, el objetivo de la familia Rech distaba mucho de ser la mera supervivencia. Leslie y Silvio debían construir un complejo de lujo en el que naturaleza y refinamiento se fundiesen en un abrazo. A juzgar por los resultados, se diría que lo han conseguido. Por lo menos así lo piensa The Sunday Times, que acaba de distinguir a la isla como "Mejor Resort del año".

   "Cuando desembarcamos, North Island estaba completamente desierta. Gio tenía tres años y Luna, apenas un mes", explica Lesley. Poco a poco, la desnuedez de la isla fue dando paso a unas contrucciones que daban forma a la naturaleza. Así las columnas imitaron las formas y texturas de árboles de grueso tronco y las sillas fueron concebidas como rocas que brotaban del suelo par prestar su asiento. "Emulamos el savoir faire de los naúfragos. A la hora de construir el resort, usamos los preciosistas materiales que la naturaleza nos ofrecía. Imitamos sus formas, todo redeado de un halo de exclusividad", aunta Slvio, quien se muestra orgulloso de haber inventado un estilo arquitectónico, lo que él define como "Robinson Crusoe Haute-Couture". Un estilo surgido de un laborioso ajuste de cuentas entre las fuerzas de la naturaleza ... y las del mercado. "Levantar un comlejo de lujo en medio de la nada fue una ardua tarea. Resultó difícil de adaptar un trabajo industrial, en cadena, a los ritmos de la naturaleza", reflexiona Silvio quien, tras su estancia en North Island, ha regresado al caso de Johannesburgo. "Estoy en pleno proceso de resocialización. Tengo muchísimo trabajo y eso me apasiona... pero hecho de menos la isla. Es el eterno dilema humano", explica.

 
Las villas disponen de una enorme piscina privada, dos

habitaciones con baño de mármol y una ducha en el

exterior para que los huéspedes puedan ducharse bajo

la luz de las estrellas.

Rodeadas de vegetación, las villas cuentan con una 

vista panorámica en la que arena y mar se unen.

Los techos culminan en espectaculares artesonados

que completan el magnífico diseño de las villas. 

 

 

EL LUJO DESNUDO Y LA IMITACION DE LA NATURALEZA INVADEN LAS ESTANCIAS CON UNA INUSITADA ELEGANCIA

   La mirada azul de Lesley también denota cierto matiz de nostalgia cuando recuerda su estancia en la isla. "Los niños aprendieron grandes lecciones de vida en North Island. El trato diario con los escultores de Tanzania y los carpinteros de Malawi y Sudáfrica que trabajaban en las obras ... Los trucos y filosofía de los pescadores de las Seychelles ... El mar y los ritomos de la naturaleza ... De todo se podía extraer sabiduría", enfatiza la arquitecta. Antes de trasladarse a las Seychelles, la familia Rech había vivido en Botswana, donde Silivio y Lesley dirigieron la construcción de un campamento de lujo. " ¡Allí los niños están constantemente bajo la amenaza de predadores, serpientes y arañas!", rememora Lesley, quien apunta que en North Island las únicas molestias eran aquellas provocadas por " los ataques de mosquitos, las interminables lluvias torrenciales, la súbita caída de cocos y el estridente sonido de barcazas arribando a la costa, una vez entrada la noche". 

   Lejos ya de North Island, Silvio y Lesley no pueden evitar sentir cierta envidia sana de los visitantes que acuden a la isla, ese paraíso de "lujo desnudo" alumbrado por ambos. Sin embargo, Africa siempre ofrece nuevos retos y la pareja de arquitectos ya tiene planeados varios proyectos arquitectónicos en lugares hinóspitos. Una vez allí, a buen seguro abordarán sus diseños desde ese profundo respeto por la naturaleza que los caracteriza. Un profundo respeto que surge de la historia de amor que los Rech mantienen desde hace años con Africa, continente que, tal y como apunta Sivio, "es un espacio ignorado pero libre; un enigma; un guerrero Masai con una tela a la espalda y un móvil en la mano; un sofisticado cuatro por cuatro que está siendo reparado con un precario trozo de cable.

 
A pesar de la rusticidad del ambiente, es 

notable la presencia de tecnólogía moderna, 

como los ventiladores en el techo, al servicio 

de la comodidad de los visitantes.

http://www.north-island.com

info@north-island.com

Reportaje publicado por la Revista Estilo Clásico. Nº 45