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Christopher
Guy posee un don: utiliza la tradición para crear modernidad.
Con la sencillez como bandera, desde su casa taller (y quizás
también monasterio) de Singapur lanza al mundo muebles llenos
de elegancia e innovación, que hacen las delicias de los espacios
más sofisticados. Christopher Guy es sinónimo de clase,
¿cómo ha conseguido hacerlo?
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Nacido
en Gran Bretaña, Christopher Guy ha vivido en España
y Francia. Ahora su residencia está Singapur donde ha
encontrado una nueva inspiración, el milenario arte asiático.
El mobiliario de Christopher posee una belleza eterna, evocadora
de un estilo cosmopolita y global, que lleva la elegancia a
cualquier parte del mundo.
Una
visión singular, sabiendo manejar el sentido inflexible
del estilo, para redefinir continuamente la estética
del diseño, que le han otorgado un lugar privilegiado
en el mercado del mueble internacional, colocando sus obras
de arte en los principales salones de decoración y en
las salas más selectas del planeta.
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Christopher
Guy se siente agradecido por "lo que hemos logrado hasta la fecha,
porque en la vida hay muchas cosas imprevistas. Usted hace hago, reacciona
ante una oportunidad, pero usted no siempre está seguro hacia
donde le va a dirigir".
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Sus
diseños personifican el refinamiento y la sofisticación,
fundiendo el clasicismo con el modernismo, todo el tiempo ejemplificando
una suma de elegancia, con gracia y claridad. "Estos valores
siempre han sobrepasado las fronteras culturales; el objetivo
es transferirlos a un mobiliario que sea decorativo", asegura
Guy.
Un
estilo premiado por su inventiva que se transforma en sofisticados
sofás, bancos de ensueño, 'tu y yos' hechos para
el deleite de la vista o sillas que engañan por su sencillez,
pero que detrás llevan todo un trabajo de precisión
y estudio, realizado en el taller de Christopher.
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Hasta
en eso es especial Christopher Guy. Su taller está en su casa,
su remanso de paz, su inspiración, su monasterio. Desde fuera
parece un caserón mediterráneo, ideado para capturar
el sentido de la mística y el drama tan predominante en las
colecciones de la compañía. Un taller en el que trabajan
1.400 carpinteros, tallistas y rematadores especialista en técnicas
antiguas que bajo la visión metódica de Guy se transforman,
de nuevo, en modernas.

Muebles
personales, de un genio comprendido, porque la belleza puede que no
sea objetiva pero todo el mundo la comprende.
Iván
I. Lamarca
alberto@portobellostreet.es
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